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Posts Tagged ‘Anne Rice’

Me animo a escribir esta entrada después de haber terminado un libro interesante y agradable, “El Mesías, el niño judío”, de la escritora Anne Rice. Tengo decenas de estos libros en la estantería esperando el momento de leerlos, y ha sido grato poder sacar finalmente un poco de tiempo para leer al menos éste.

Al final del libro, la autora, de un modo muy emotivo, en un epílogo, nos obsequia con una explicación sobre el libro y sobre su evolución personal sobre las ideas religiosas en torno a Jesús. La verdad es que comprendo muy bien esa evolución y esas experiencias de esta veterana escritora, porque he seguido también una evolución personal similar. Anne Rice menciona muchos autores y libros sobre la vida y la épocas de Jesús que la han inspirado especialmente o en los que ha encontrado datos de interés.

Lo cierto es que la literatura sobre este tema es tremendamente profusa, de un volumen abrumador, pero después de leer esta enésima novela histórica sobre la vida de Jesús y las reflexiones de Rice, creo que necesitaba decir algo sobre el tema.

La verdad es que el libro de Rice me ha gustado mucho porque al menos tiene un planteamiento fresco y a la vez tradicional que intenta armonizar ideas ambiguas sobre la vida de Jesús, y porque sobre todo, describe un momento complicadísimo de relatar sobre la vida de Jesús: su adolescencia.

Sin embargo, a pesar de la valentía de la autora, al final cae en algo que ya vengo detectando desde hace mucho tiempo, y es la tendencia a escribir una “vida más sobre Jesús”, y me explico. Cuando suelo hablar con otras personas sobre la vida de Jesús trato de pensar en el hecho de que Jesús, por mucho que nosotros imaginemos o estudiemos sobre su vida, en realidad, vivió una vida propia. Él tuvo su vida. Y muchas veces perdemos esto de vista. La vida que él vivió y la vida que pensamos que vivió, o que imaginamos, están, más que seguro, desviadas. Con seguridad que nos estaremos separando de los hechos reales tal y como sucedieron. Por que, ¿cómo podemos saber algo a “ciencia cierta” sobre la vida auténtica de Jesús? Y no estoy pensando en nimiedades, como por ejemplo, si nació en Nazaret o nació en Belén, o cosas por el estilo. Para mí, las cosas trascendentales sobre Jesús son las respuestas a preguntas como “¿porqué se quedó en Jerusalén tres días sin sus padres cuando tenía unos trece años?, es decir, ¿qué pasaba por su cabeza en ese momento?”.

Al final, todos nos hacemos unos cuantos centenares de preguntas serias, no meras nimiedades, sobre Jesús. Y tratamos de encontrar las respuestas. Y la inmensa mayoría de los escritores que he podido leer hasta ahora hacen básicamente dos cosas: a) escriben un ensayo histórico donde analizan el contexto de la época de Jesús o analizan los textos bíblicos y no bíblicos (la exégesis), tratando de escudriñar detrás de cada coma o cada tilde algún dato revelador sobre Jesús; o bien b) escriben una novela histórica, es decir, un relato ambientado en la época de Jesús, con Jesús como protagonista o no, que recoge gran parte de los estudios anteriores o los ignora por completo y reinventa todo a gusto del autor.

Pero después de leer y leer hasta el hartazgo una buena muestra de esta literatura, uno se pregunta: todo esto que he leído, ¿cuánto me ha acercado a un mayor conocimiento sobre el auténtico Jesús, esa persona real y cierta que vivió y existió? ¿Cuánto sé nuevo y más claro acerca de su forma de pensar sobre temas de profundo interés, cuánto sobre los hechos ciertos y reales que protagonizó, qué cosas hizo y cuáles y no, y porqué las hizo?

Todo lo que no incremente respuestas acertadas o que al menos no provoquen decenas de nuevas preguntas escépticas a esas respuestas, creo que es una pérdida de tiempo. Saber cómo era Jerusalén en la época de Jesús, y reconstruirnos en la cabeza una imagen del templo piedra a piedra, no nos acerca más a Jesús. Estudiar los evangelios frase a frase y elaborar complejos análisis sintánticos de cada sentencia, no nos habla de Jesús, sino del pensamiento y preocupaciones de aquellos que le conocieron o que oyeron hablar de él. Los evangelios, esos libros que tanto se han estudiado hasta la extenuación, debemos pensar que en realidad no están escritos por Jesús, sino por sus discípulos o por discípulos de sus discípulos. En definitiva, que podemos estar vidas enteras dando vueltas alrededor de lo que otros han pensado sobre Jesús y girando en torno a una idea sobre la época que le tocó vivir, pero eso no significa que estemos entrando en su mente o conociendo realmente su persona.

Volviendo al ejemplo de antes, Anne Rice ofrece en su novela una explicación, razonable, por supuesto, sobre el suceso de Jesús en el templo que aparece en el evangelio de Lucas, algo así como que después de descubrir que su nacimiento fue la causa de la muerte de muchos inocentes, sufre un desmayo del que sólo se recupera en casa de un adulto que le cuida, y tras varios días es encontrado por sus padres. Con ello da una explicación al hecho un tanto extraño que menciona Lucas, que parece dar a entender que Jesús se perdió en Jerusalén y sus padres le buscaron durante varios días. Pero la explicación de Rice, en forma de novela, no me convence porque me genera decenas de nuevas preguntas y finalmente me deja más confuso de lo que estaba antes: ¿varios días desmayado, qué desmayo puede provocar eso?, ¿cómo tardan tanto en dar con él sus padres?, etc.

Por eso estoy escribiendo mi novela sobre la vida de Jesús utilizando The Urantia Book, libro que desde luego no aparece mencionado entre la literatura que ha utilizado Rice. The Urantia Book provoca también preguntas, sí, pero son muchísimas menos que las respuestas. Es la primera obra que he visto que provoque esto. Se podrá estar de acuerdo o no con el contenido, pero las explicaciones de The Urantia Book sobre Jesús son exhaustivas, completas, coherentes, profundas, y aclaran más que confunden. Se podrá creer o no que es una revelación, pero ya sólo como obra de consulta, como material de apoyo en el que sacar ideas sobre el pensamiento de Jesús más auténtico y sobre los hechos reales tal y como fueron, ya sólo por eso merece la pena tenerlo en cuenta.

Parece que el mundo de los estudios sobre Jesús estuviera dividido en dos mundo contrapuestos, el de la ortodoxia que sigue los caminos de los estudiosos y sus ensayos y novelas, aunque estén enfrentados entre sí, y el de la más pura heterodoxia que está diciendo a gritos “que ni en los evangelios ni en ningún otro libro antiguo tenemos realmente a Jesús, sino otra vida más sobre Jesús, una versión más de alguien que le vio de una determinada manera”.

Y personalmente soy de la opinión de que lo importante no es el cómo se cuenta, o bajo que atavíos se cuenta una historia sobre Jesús, sino qué se cuenta, y cuánto nos aclara y reduce las muchas dudas y preguntas que nos invaden sobre él.

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