Con tantos detalles como ofrece El Libro de Urantia sobre el lugar donde permaneció Jesús retirado seis semanas, no podía resultar muy difícil ubicar el lugar y hacerse un poco a la idea de cómo es y sobre todo, como fue.
En el documento 134 de El Libro de Urantia (“Los años de transición”), en la sección 8, se nos dice que Jesús y Tiglat construyeron un depósito de piedra en un lugar situado a 2000 metros de altitud. También se nos comenta que para ascender hasta allí pasaron por una aldea conocida entonces como Beit Jenn.
No me costó mucho encontrar Beit Jenn en un mapa. En una carta general del Líbano a escala 1:200.000 del Instituto Geográfico Nacional francés aparecía clarísima la aldea, que todavía hoy existe y se llama Beït Jinn. Además, cerca de la aldea se alza una cumbre de 2224 metros (pero no es la cumbre más alta, que se alza hasta los 2814 metros). Era fácil suponer que la ascensión de Jesús a la que se refiere El Libro de Urantia es esta “pequeña” cumbre. Consultando otros datos, averigué que en total, desde Beit Jenn, que está situado a 1100 metros, fueron unos 900 metros de ascensión hasta el lugar en el que construyeron el depósito de alimentos.
También se apreciaba en el mapa que desde esta cumbre de 2224 metros descendían hasta Beit Jenn dos torrentes, uno de ellos siguiendo una pendiente más suave, que fue por la que probablemente ascendió Jesús.
Un hecho curioso que se desprende de todo esto es que todos los sucesos extraordinarios que sucedieron allí tuvieron lugar en territorio de la actual Siria, no en Líbano o en Israel. Debe recordarse que esta frontera norte de Israel ha estado en permanente conflicto.
El punto exacto quedaba de este modo un poco más claro. Pero, ¿cómo era en aquel entonces esta montaña?
El Hermón es en realidad una extensa cordillera conocida como Jabal Ech Cheikh con varias cumbres permanente nevadas y que cuenta hoy en día con una estación de esquí. Debido a la tala intensiva, los frondosos bosques de cedros han quedado desolados, dejando sólo pequeñas zonas de este fantástico árbol. Por eso, las fotografías que unas viajeras nos han brindado sólo muestran laderas descarnadas y solitarias.
Para hacerse una idea de cómo fue el abigarrado lugar en tiempos de Jesús recurrí a la inestimable narración de “Caballo de Troya 6″, el best-seller de J.J. Benítez, que en sus páginas finales reproduce con un detalle asombroso esta ascensión. Tal lujo de detalles mereció el guiño de utilizar ciertos elementos, el asherat (una construcción conmemorativa fenicia aborrecida históricamente por los judíos) y el claro con el cedro en el centro, que aparecen en esta obra.
Me pareció una buena idea hacer que Jesús tuviera un gesto de adoración sincera ante el monumento del asherat (en Caballo de Troya 6 no se narra la ascensión de Jesús, sino la de Tiglat y sus dos acompañantes y es Tiglat el que hace la reverencia). Este gesto de Jesús da una muestra del su carácter personal y contrasta con la típica actitud judía hacia estos monumentos extranjeros (véase 2 Cr 34 1-7; Miq 5 14-15). Los reyes y los profetas de la antigüedad habían luchado por destruir estas construcciones, que les resultaban odiosas por el simple hecho de que conmemoraban a un dios distinto de Yavé, el dios judío. Sin embargo, para el Jesús de nuestro relato, el lugar donde se adora a Dios es lo de menos, lo importante es que todas las construcciones han sido realizadas por las manos de personas creyentes, tengan la concepción de Dios que sea.
En el relato, Jesús le cuenta a Tiglat leyendas acerca del monte Hermón. Este monte siempre estuvo asociado en la literatura judía con historias mitológicas. En el Libro de Enoc, un apócrifo de la época de Jesús, podemos leer:
Entonces juraron todos de consuno y se comprometieron a ello bajo anatema. Eran doscientos los que bajaron a Ardis, que es la cima del monte Hermón, al que llamaron así porque en él juraron y se comprometieron bajo anatema. Estos eran los nombres de sus jefes: Semyaza, que era su jefe supremo; Urakiva, Rameel, Kokabiel, Tamiel, Ramiel, Daniel, Ezequiel, Baraquiel, Asael, Armaros, Batriel, Ananel, Zaquiel, Samsiel, Sartael, Turiel, Yomiel y Araziel: éstos eran sus decuriones.
Es curioso pero este libro narra que seres venidos del cielo, a los que el Libro de Enoc llama “los Vigilantes”, descienden al monte Hermón, donde planean su modo de actuación hacia los hombres. Una historia de contenido muy parecido con lo que le ocurre a Jesús en la montaña. ¿Quizás eligió Jesús el monte Hermón por esta significación, o era un lugar retirado como otro cualquiera?
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Referencias web:
Dos imágenes capturadas con Google Earth:
Imagen : Panorámica de la cordillera del Hermón desde el sur donde he dibujado superpuesta la ruta de ascensión.
Imagen : Panorámica desde lo alto del Hermón hacia el sur. Se puede ver el mar de Galilea y más al sur el mar Muerto.
Información de localización de Beit Jenn:
http://www.fallingrain.com/world/SY/8/Bayt_Jinn.html
El interesante viaje de dos entusiastas lectoras:
http://www.squarecircles.com/articles/joysastrip/joysastoryD2.htm
Imágenes de una montaña que ha cambiado mucho en la actualidad:
http://www.imagenesdeisrael.com/Imagen-988.html
Otras referencias:
Carte Générale au 1:200.000. Liban. Institut Geographique National.
Caballo de Troya 6. J.J. Benitez. Editorial Planeta.
Libro 1 de Enoc o Enoc etiópico, 6 5-8. Existen fragmentos de este versículo en el manuscrito 4QEna y 4QEnb de Qumran. A. Diez Macho, Ediciones Cristiandad.

© Jose Antonio Hernández Catalán, 2005-2009. Este trabajo está sujeto a la licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.5 Spain License
La vida pasion de cristo y sus misterios de sus ultimos dias son una literatura muy ilustrativa que jjbenites ha tratado de recopilar en sus libros caballos de troya lo que aumenta el interes de conocer mas de la historia de ese ser tan especial jesucristo
Yes, I will for my family