Ante todo, estamos a 1 de enero, por lo que felíz año a todos los lectores de este blog.
Por fin salió, durante el mes de diciembre, el noveno libro de la saga “Caballo de Troya”, del periodista y escritor J.J. Benítez, y ni que decir tiene que no me he podido resistir a su lectura.
Debo decir que he disfrutado, por lo general, leyéndolo. La novena entrega es sin duda la más larga de todas, y cierra la larga historia que empezó Benítez hace más de veinte años. ¡Veintitantos años escribiendo sobre una misma temática…! Ya sólo esto merece un elogio a la constancia y a la fidelidad.
Sin duda Caballo de Troya es una lectura que desata en mí sentimientos muy intensos. Esta página web y los libros que se ofrecen gratis en ella son la consecuencia directa de la lectura de los libros de Benítez. Más bien tendría que decir de algunas “insatisfacciones” que me ha provocado la lectura de estos libros, y que sólo quedó compensada cuando descubrí ese libro maravilloso que es “El Libro de Urantia”. Es curioso, pero J. J. Benítez es actualmente el escritor en el mundo con más novelas inspiradas en El Libro de Urantia, y el único, quizá, que jamás reconoce en público que sus novelas están directamente inspiradas por este libro. ¿El motivo? Siempre me ha resultado extraño y desconcertante la intensidad y fruición con que el periodista esconde su fuente primaria y principal en todas las entrevistas que le he escuchado o leído. Es como si, al poder relacionársele con El Libro de Urantia, las potenciales ventas de sus libros pudieran llegar a decaer. Ignoro el motivo real… Pero me resulta llamativo.
En cualquier caso, para los que leemos con asiduidad El Libro de Urantia, la lectura de los libros de Caballo de Troya nos resultan sumamente cercanos. No he podido evitar, durante la lectura de Caballo de Troya 8 y 9, que los he leído de seguido estas últimas semanas, sentir cierta sonrisa al ir viendo el desenvolvimiento de la historia. Por desgracia, una vez leído El Libro de Urantia, los libros de Benítez pierden ya la magia de la incertidumbre. Uno ya sabe desde casi el principio de cada novela lo que va a ir pasando con Jesús y con los suyos. El único enigma es qué va a pasar con el protagonista y narrador de la historia…
A pesar de que he disfrutado con la historia, y de que el final me ha parecido muy digno y emotivo, debo decir que hay ciertos ingredientes de los Caballos de Troya, y en especial de los últimos cuatro, con los que no estoy muy de acuerdo, y que creo que contradicen el mensaje y las ideas que expresan los autores de El Libro de Urantia. Me quedaría sobre todo con dos detalles, en los que en Caballo de Troya se insiste muy machaconamente: lo primero, la imagen que se da de Juan Bautista, a quien se dibuja como a un hombre demente y con algún tipo de enfermedad mental, y con un mensaje penoso y fanático que en nada merece el mensaje de Jesús; y en segundo lugar, la persistente crítica hacia los evangelistas, a quienes se describe como manipuladores y tergiversadores deshonestos del mensaje de Jesús. El Libro de Urantia, en mi opinión, no tiene más que palabras de alabanza hacia Juan, el pariente de Jesús, así como de su mensaje, y también palabras muy positivas hacia los evangelistas, a quienes hay que agradecer lo poco o mucho que hasta la fecha se ha sabido del Maestro. Conviene recordar que El Libro de Urantia describe que Juan Bautista es, en el Cielo, uno de los veinticuatro consejeros personales de Jesús, a quien se ha distinguido con semejante honor por su buen trabajo como maestro.
Los tres primeros Caballos de Troya me impresionaron y entusiasmaron. Eran un relato vibrante, con numerosas frases (¡y páginas!) sacadas enteramente de El Libro de Urantia, donde se aunaban las enseñanzas de Jesús según estas revelaciones, con una novelización apasionante de los personajes y de la historia. A partir del cuarto, no sé la razón, el estilo cambia, las frases se vuelven más separadas en frecuentes puntos y aparte, las coletillas se repiten, y el tono cambia. Es como si J. J. Benítez, por alguna razón, hubiera querido evitar que su novela se pudiera identificar con El Libro de Urantia. Cuenta las mismas cosas, en el fondo, y con los mismos datos, que ya aparecen el El Libro de Urantia, pero siempre introduciendo historias paralelas o tangentes sacadas de su imaginación e investigación. Son esas historias, muchas veces enredadas y que consumen cientos de páginas, las que hacen que el relato, para mi gusto, pierda esa “sal” tan especial que tenía cuando, como sucede en las tres primeras partes, la historia transcurre siguiendo a Jesús, a sus palabras, y sobre todo, a sus palabras según se extraen de El Libro de Urantia.
En cualquier caso, es un novela única, especial, el primer gran relato inspirado en El Libro de Urantia, obra de un español, y que ojalá, como me sucede a mí, inspire a otras muchas personas más a lanzar nuevas historias, nuevas obras, basadas en ese libro tan especial y sorprendente que es el de la quinta revelación que marca época.